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ROSALÍA VÁZQUEZ TORÍZ
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YAREHD CAPORAL G.
La agricultura urbana como espacio de recuperación y resignificación del modo de vida campesino
(se puede localizar en el mapa 2), donde el desarrollo y cuidado de la huerta
escolar forma parte del programa educativo, ya que la escuela tiene un alto
compromiso con sus alumnos y con la conservación del medio ambiente.
En este huerto escolar se puede observar un área dedicada a la producción
de hortalizas, así como de hierbas aromáticas, flores, verduras, así como árboles
frutales. Otro espacio está dedicado para tener animales pequeños, como lo
son: conejos, gallinas y patos. Además han construido una cocina junto al
huerto, utilizando una técnica sustentable con materiales que se reciclan y
que no dañan al medio ambiente, como lo es un horno de barro ahorrador de
energía, donde los niños pueden hornear diversos platillos que son realizado
por ellos, y que además en las recetas se utilizan los productos obtenidos del
huerto escolar. Dentro del menú que encontramos está: pizzas vegetarianas,
empanadas, pays, pollos en diversas preparaciones, crepas, mermeladas, dulces
variados, conservas, etcétera.
Además cabe mencionar que dentro del colegio se han construido baños
secos, así como también hay compostarios, tanto seco como lombricomposta,
cosecha de agua de lluvia, así como reciclaje de aguas. Los productos que
obtienen son puestos a la venta para así seguir financiando los mismos
proyectos escolares.
Otro de los proyectos de huerta institucional, está colocado dentro de
Ciudad Universitaria, por parte de la Facultad de Economía de la Benemérita
Universidad Autónoma de Puebla, donde participan alumnos y profesores de
la licenciatura en economía, maestría y doctorado, denominado, “ Unidad
de Experimentación en Agricultura Urbana y Campesina para el Desarrollo
de Modos de Vida Sustentables”, el cual es conformado bajo el objetivo de
concebirse como un espacio de experimentación e innovación tecnológica
orientado a la construcción de modos de vida sustentables, donde se retoman
los saberes y recursos de distintos actores sociales con el fin de contribuir a la
construcción de una autosuficiencia familiar en materia de alimentos, agua y
energía entre la población urbana, periurbana y rural en condiciones de mayor
vulnerabilidad social.
Dentro de los productos comestibles que se han sembrado están: lechugas,
acelgas, jitomates, tomates, chayotes, papas, zanahorias, cebolla, col, coliflor,
espinacas, brócoli, frijoles, ayocotes, rábanos y chiles. Así como plantas de
ornato, cactáceas y aromáticas como: romero, tomillo, citronela, ruda, flor de
cempasúchil, verdolaga, quintoniles, lavanda y menta.
Además de realizar siembra en las camas que están dentro del mini
invernadero, también se han buscado otras formas alternativas de sembrado