La brecha digital no se manifiesta solo entre países o personas con poco acceso a la tecnología, existe otro tipo que se manifiesta de manera prominente en la actualidad. Y es que mientras los adultos que se consideran capaces en el uso de la tecnología utilizan la misma como una herramienta de trabajo, los jóvenes lo ven más como una fuente de entretenimiento y de relaciones sociales. Ballano, Uribe y Munté ( 2014) encontraron en su investigación que los jóvenes consideran que dominan una gran variedad de tecnología aun cuando no estén relacionados con los programas utilizados de manera profesional. Los jóvenes consideran que se les hará fácil aprender a utilizar dichos programas cuando sean requeridos y que lo harán solos o a través de iguales y que no necesitan buscar adultos para ayudarlos. Para estos jóvenes las redes son una forma de manifestación social donde aprender, comparten con iguales y se desarrollan. Además Sanz y Turlea ( 2011) indican que los estudiantes han desarrollado destrezas multifacéticas que los ayudan a compartir contenidos y a socializar de manera que el conocimiento se vuelve viral, lo que desarrolla una cultura inmersa en un entorno de comunicación digital. De esta manera los estudiantes tienen a su alcance lo que desean aprender, cómo desean aprenderlo y cuándo lo aprenderán haciendo que la educación tradicional se vuelva un tanto obsoleta. Es importante que los educadores desarrollen habilidades y destrezas que puedan responder a esta nueva generación que ya no aprende de manera tradicional y la cual no necesita el entorno escolar para adquirir conocimiento. Solo creando un nuevo paradigma educativo podremos llegar a esta nueva generación..