ISBN 0124-0854
N º 198 Mayo de 2013
que aun ahora me sigue trayendo buenos recuerdos, fue el lugar donde conocí a Alejo, el Mono, hace ya trece años.
Tengo que decir, ya que entramos en intimidades, que esto no fue amor a primera vista— a mí no me ganan de“ pelizarco” y barbiazul— pues los dos estábamos cerrando relaciones serias y nos demoramos un ratico en entrar en confianza … Fueron necesarias extensas conversaciones y unas largas“ arregladas de mundo” mientras se hacían las labores en Taxidermia para que nuestra relación fuera cuajando.
Alejo fue tan reservado al principio, que yo me enteré que algo serio pasaba cuando me di cuenta que, al no saberse el nombre de los compañeros y con una manera muy“ acosteñada”, les decía a los hombres“ primo” y a todas las mujeres ¡“ Luisa”!
No fue mucho el tiempo que estuvimos juntos en el Museo. Yo estaba terminando mi ciclo en la Universidad y pronto conseguí un trabajo por fuera de la U., pero fueron unos meses en los que hicimos un buen equipo de trabajo, nos encontramos en la palabra y en las ideas, nos admiramos el uno al otro e, irremediablemente, nos enamoramos.