ISBN 0124-0854
N º 198 Mayo de 2013
Explosión de una ballena
Mandíbula y maxila de ballena que se encuentra en el Taller de Colecciones Biológicas del Museo, foto: Julián
Andrés Burgos, estudiante de Comunicación Audiovisual y Multimedial y auxiliar del Muua
El día de la bomba fue el 15 de marzo de 1985. Ese año fue muy convulsivo en la Universidad: hubo muchas bombas. También en los siguientes. En el Museo ya se habían presentado varios roces con un grupo de extrema izquierda que funcionaba dentro de la Universidad. Habían amenazado, insultado e increpado al doctor Luis Fernando Vélez, director del Museo, y todos en el Museo nos pusimos pilas porque nos iban a … Lo que infortunadamente pasó. Ese día por la mañana, vi que dos muchachos de camisa roja y bluyines( parecían uniformados) habían estado en el Museo toda la mañana. Me extrañó mucho, porque no salían
del allí. Daban vueltas y vueltas. Se pararon al
frente de una urna de minerales en la que se exhibía uranio. Se iban, daban la vuelta al Museo y volvían a la urna que estaba situada a la entrada del laboratorio, un salón inmenso donde yo mantenía mi escritorio. A las doce del día todo el mundo salió. Yo casi siempre era el último, porque a esa hora estaba embalsamando animales. Cuando salía, le decía al portero:“ Ya salió toda la gente, puede cerrar”. Entonces, ya iba a salir cuando vi a los muchachos recostados al lado de la fuente. Cuando llegué a la cafetería de Artes, ¡ pum!... estalló todo ese Museo. Estalló esa bomba. Ahí mismo nos vinimos a ver qué había pasado. Todavía estaban cayendo escombros. El tercer piso quedó destrozado; todavía están las señales en el piso, hay un hueco allá, porque ahí estaba la cabeza de la ballena y alrededor estaban las vitrinas de los seres de mar y, luego, por el corredor, estaban las aves. Se perdió casi todo. Los huesos de la ballena se esparcieron por todo alrededor. Se llevó vitrinas, todo por delante. ¡ Tan violento fue, que los muros de las barandas se reventaron!