Agenda Cultural UdeA - Año 2012 NOVIEMBRE | 页面 28

ISSN 0124-0854
N º 193 Noviembre de 2012 que sean utilizados como medios esenciales para hacer valer los derechos tanto individuales como colectivos de las víctimas. En países que han sufrido la existencia de regímenes represivos, como es el caso de Chile y Argentina, los archivos se han convertido en elementos fundamentales dentro de los procesos de lucha contra la impunidad y la voluntad de olvidar. En Colombia, teniendo como referentes otras experiencias, instituciones como el Archivo General de la Nación y el recién creado Centro de Memoria Histórica, vienen trabajando en la construcción de políticas en materia de archivos y derechos humanos. Justamente, ahora se ha comenzado a evidenciar el protagonismo social de los archivos como garantes de los derechos de los ciudadanos y como factores esenciales para la conformación de la memoria histórica para conjurar el olvido. De otro lado, están los retos que afrontan hoy en día los archivos. En una época caracterizada por flujos globales de información cada vez más copiosos, a través de redes cada vez más saturadas, paradójicamente se hace patente la necesidad de un anclaje temporal y espacial. En ese sentido, el archivo cobra protagonismo como lugar y objeto simbólico de la memoria, como artefacto para compensar la pérdida de la estabilidad cultural. Ahora, esta situación, en sí misma, supone un desafío para la función que tradicionalmente han cumplido los archivos.
Ante la profusión de documentos producidos en distintos soportes, surgen los siguientes interrogantes: ¿ qué debe conservarse? ¿ Con qué criterios se debe hacer la valoración documental? Adicionalmente, ante la creación cada vez más frecuente de documentos electrónicos, aparecen nuevos problemas que debe afrontar la disciplina archivística, entre ellos, cómo garantizar que la obsolescencia de los soportes no afecte la conservación de los registros, porque, como ha dicho un directivo a cargo del sector de informática de los archivos de Canadá,“ una de las grandes ironías de la era de la información consiste en que, si no descubrimos nuevos métodos para aumentar la perdurabilidad de los registros electrónicos, esta puede convertirse en la era sin memoria”( Huyssen 2002, p 37).
No se trata de lograr la patológica memoria infinita de Irineo Funes: es imposible conservarlo todo. Se trata más bien de crear conciencia acerca del valor social que tienen los archivos, especialmente en un país como el nuestro que tantas deudas pendientes tiene con el pasado. En Colombia contamos con archivos históricos, y la tradición cultural y administrativa ha dejado como legado una multiplicidad de documentos, testimonio de los actos realizados por personas e instituciones, fijados en distintos soportes: impresos, audiovisuales, digitales, entre otros; sin