Agenda Cultural UdeA - Año 2008 NOVIEMBRE | Página 31

ISBN 0124-0854
N º 149 Noviembre de 2008 leyes lo rigen y hasta que punto ellas definen el orden o contribuyen al desorden: cómo se adecua o se distancia la política de la sociedades que la soportan; qué incidencia tienen las culturas y las historias en la configuración de las dimensiones políticas, qué estrategias de ciudadanía se están configurando en la lucha diaria por los viejos y los nuevos derechos, cómo se forman y se transforman las leyes y cómo se relaciona todo esto con las violencias y las guerras endémicas que cruzan estos territorios; en otras palabras, cuáles son los órdenes sociales que perviven y compiten entre sí por el dominio de las sociedades en estas latitudes.
Para“ ver en la oscuridad” se requiere de un mínimo de sensibilidad política, pero también entender que solo la crítica, el debate, la duda sobre los conocimientos propios y los ajenos puede contribuir a develar el ser de las sociedades, porque éstas se forman y se transforman precisamente en la confrontación, la colisión y el choque de prácticas e ideas, y porque, desde que Platón escribió su mito, el mundo está en discusión y pese a su afán y el de muchos por encontrar la verdad, el bien y las rectas acciones, existen posturas distintas que con buenas razones argumentan lo contrario.
Es muy probable que no tengamos los ojos acostumbrados a“ ver en la oscuridad” de aquello que aún no ha terminado de nacer, que no sepamos aproximarnos a otras maneras de hacer y representar la política, de pensar el Estado, de discurrir sobre sus límites y sus alcances, de entender el sentido de los nuevos poderes, la naturaleza de conflictos inéditos, las prácticas de actores tradicionalmente ausentes de los espacios públicos y que irrumpen para reivindicar derechos específicos que en la práctica desafían la generalidad y la universalidad de estos derechos. Discutimos si están emergiendo nuevas ciudadanías y declinando viejas soberanías sobre las cuales se soportaba hasta hace muy poco el edificio
del Estado-Nación, y si se transformaron las fronteras, los límites, los espacios y los territorios que enmarcaban tradicionalmente el viejo edificio de la ciencia política y esta disciplina se ve abocada a nuevas travesías por el desierto, para reconstruir maneras de entender el mundo y transformarlo.