Agenda Cultural UdeA - Año 2008 JULIO | Page 25

ISBN 0124-0854
N º 145 Julio 2008 que gradualmente iba dominando el inmenso territorio que hoy configura una de las más
poderosas naciones del mundo, vecina nuestra pero, lamentablemente en vecindad de espaldas y de mudos y sordos, pese a las afinidades y cercanías que nos ligan de inmediato al deambular sus calles, probar su comida, sentir su música, escuchar su melodioso acento, suave, susurrante y completamente inteligible, obra de un maravilloso y mágico mestizaje que constituye la gracia y la fuerza cultural de esta ciudad y de este país.
La sensación de estar“ embodegado” no se reduce a este auditorio. Así suelen llamarse, aquí y en Río de Janeiro, los restaurantes en cuyo interior no faltan las referencias a timones, anclas, veleros, telescopios, toda suerte de aparejos, todo un maderamen de
vigas y ventanas, que hacen sentir, igual que en la Rectoría de la UFBA, como si siempre se estuviera llegando, como si siempre se estuviera partiendo. Siempre de viaje. Por la misma razón, el poeta Carlos Drummond de Andrade escribió para la eternidad que“ en el mar estaba escrita la ciudad”, revelando así el patrón de los asentamientos urbanos, en nada parecidos a la persistencia obsesiva de la cuadrícula española, fiel expresión del orden y las jerarquías instauradas en América. Para las ciudades brasileras, la cuadrícula no existe. Las calles, y en general el urbanismo, ya se trate de zonas históricas, de barrios modernos o de las favelas, siguen las sinuosidades de la topografía y las costas, se adentran en intrincados y hermosos laberintos, adecuándose a la naturaleza preexistente, sin forzarla. Que el modelo de la ciudad estaba en el mar quiere decir también que es sinuoso e inestable como los hermosos diseños de los andenes( atribuidos a Burle Marx, y hay quienes dicen que tiene algún parentesco con el filósofo alemán), y que vino de lejos para quedarse. Así es en Salvador, así es en Río. Así es Brasil. Una cadencia que está en su música, en su corporalidad, la misma que se balancea camino del mar …
De nuevo, la incomodidad por la inclinación del auditorio hacia los extremos, así como la pared frontal curva, sobre la cual se proyectaron las diapositivas de las ricas y variadas ponencias y cuyas obvias distorsiones provocaban un doble efecto: