ISBN 0124-0854
N º 132 Mayo de 2007 fácil hacer coincidir las transformaciones recientes con el cambio del milenio. Más aún, los acontecimientos clave que marcan el arte de los últimos años hay que buscarlos, quizás, en las postrimerías del siglo clausurado.
En 1997 se producen dos hechos que pueden considerarse paradigmáticos para el arte del último lustro: por una parte, se lleva a cabo la Documenta X en la ciudad alemana de Kassel, curada por la francesa Catherine David; por otra parte, se inaugura una sucursal del Museo Guggenheim en Bilbao, una ciudad española menor e industrialmente estancada.
Documenta X podría considerarse un ― llamado al orden ‖ de la práctica artística. Preocupada por la creciente mercantilización de las obras y su concomitante pérdida de poder crítico, Catherine David apuesta a un arte apartado del mercado, de compromiso político y reflexión intelectual, preocupado por las condiciones sociales de la vida diaria y crítico de las instituciones que pretenden encorsetarlo. En su concepción curatorial, que denominó ― retroperspectiva ‖, un cuidadoso análisis de la historia del arte desde la posguerra le permite plantear algunas líneas históricas que fundamentan su visión,
construyendo una lectura sobre la práctica artística como posicionamiento ético y no sólo como la ocasión de una expresión estética.
Casi en el extremo opuesto, Thomas Krens – el ambicioso director del Museo Guggenheim – y los gobernantes de la ciudad de Bilbao consideraron que el arte podía servir a la regeneración urbana de la ciudad española, basándose en la creciente atracción que los museos de arte contemporáneo y las grandes exposiciones internacionales suscitan en un público cada vez más amplio, conformado al ritmo de la pujante industria del turismo cultural. Si bien la empresa ha recibido numerosas críticas, el éxito económico coronó