ISBN 0124-0854
N º 130 Marzo de 2007
De dónde viene. No sé de qué está hecha. Agita el aire su húmeda campana. Reposa en el oído rema acecha. Se abre bajo la sed que la amordaza.
Por qué no suena ahora que la llamo. Estoy hueco sin nombre en la palabra. El poema lo sabe no lo dice. Lleva inerme la mía hacia su pena.
Hablo me calla. Espero que repita. La voz que me contiene y me dilata. Voy por su eco sin rumbo. Agudo polen. Lento goteo el nombre que me llama.
Es lo que asombra a nadie se confía. La voz se teme fina impenetrable. Cuando brusca se da sorprende quema. La boca silenciosa la desgrana.
Uno vive sumido en tensa espera. El ruido puede más cuando se quiebra. De pronto entre el murmullo sigilosa. Llega voraz desborda su marea.
Agradezco que entre y me despierte. Su ronco acento modula mi delirio. No hay nadie a quién pedirle que pronuncie. Lo que la voz no dice por callada.
Me voy poniendo oscuro en el poema. No sé decir con voz la voz que ansío. Enamorado estoy del timbre claro. Me desnudo en oscura resonancia.
A la muerte quizás va si resisto. Uno vive la voz en la que calla. Uno vive la voz en la que calla. Lentas sílabas traen el silencio. Por el que ruego amor si no la venzo.
Entro. Salgo. La puerta. Las ventanas. La casa arde la voz de lo que temo. La palabra me esconde la saliva. No acierto oír lo que dice y lo que guarda.
Se acerca mudo la sigo me abandona. La extrañeza que da no la que espero. Retengo del deseo su hilo trunco. Queda la última voz que no da aviso.
Muchos he sido. Dejado. Vuelvo a ellos. El trabajo las penas los enojos. Hay uno apenas que oigo no me habla. No sé quién es acaso ni conmigo.
Noche en vela gotea en el silencio. Va por el cuerpo incógnita se rompe. Se abre al corazón en su negrura. Pide al latido la lleve a la garganta.