ISBN 0124-0854
N º 135 Agosto de 2007 pública debe ser apolítica y arreligiosa. Los padres pueden educar a sus hijos como a bien tengan, pero el Estado no debe imponer criterios políticos o religiosos en la educación pública. Esto es esencial para el avance científico, cultural y social del país. La ciencia no puede tener partido o religión. La ciencia y la investigación deben ser absolutamente libres, sin más limitación que la ética humana.
actuales estructuras económicas y sociales, y
Al estudiante debe enseñársele que debe buscar el bien por el bien mismo y no por un pretendido bienestar sobrenatural. Al estudiante debe infundírsele patriotismo y hermandad entre los hombres, no porque esto lo proclame ninguna religión, sino porque la humanidad ha llegado en su desarrollo a aceptar esto como un más alto nivel ético. Sólo con plena libertad de conciencia puede desarrollar el hombre su creatividad y puede salirse de los límites artificiales que le impone un pasado de fanatismo y de errores. La humanidad tiende a liberarse de toda coyunda doctrinaria, y la ciencia y la cultura son los principales instrumentos para esta liberación. Toda la ciencia y la cultura universales deben ponerse a disposición del hombre colombiano, y no sólo aquellas partes que un grupo haya decidido arbitrariamente que son las que le convienen o que son las verdaderas. La libre búsqueda de la verdad, y no una pretendida“ verdad” impuesta desde arriba, debería caracterizar a la educación colombiana. Para el conservatismo, la educación debe ser tradicionalista, destinada a conservar las
supervigilada, si no dirigida total y totalitariamente, por la Iglesia Católica. El liberalismo debe adoptar la posición de que la educación debe ser libre. El Estado colombiano no tiene ningún derecho a imponerles a los niños y a los jóvenes colombianos ninguna filosofía histórica, política o religiosa. El fin primordial de la