ISBN 0124-0854
N º 121 Mayo de 2006
En la publicidad de diversos productos se nota la inspiración futurista, cubista y también surrealista. Los tebeos de Little Nemo están inspirados en el Art Nouveau, mientras que el urbanismo de otros mundos que aparece en Flash Gordon recuerda las utopías de arquitectos modernistas como Sant’ Elia, e incluso anticipa las formas de los futuros misiles. Los tebeos de Dick Tracy manifiestan una lenta adaptación a la propia pintura de vanguardia. Y en el fondo basta seguir a Mickey Mouse y a Minnie, desde los años treinta hasta los años cincuenta, para ver cómo el dibujo se adapta al desarrollo de la sensibilidad estética dominante. Pero cuando por un lado el Pop Art se apodera, como arte experimental y de provocación, de las imágenes del mundo del consumo de la industria y de los medios de comunicación de masas, y por el otro Los Beatles revisan con gran sabiduría incluso formas musicales que proceden de la tradición, el espacio entre arte de provocación y arte de consumo se reduce. No solo eso, sino que sí parece que existen aún dos niveles entre arte“ culto” y arte“ popular”, el arte culto, en ese ambiente que se ha llamado posmoderno, ofrece al mismo tiempo nuevas experimentaciones más allá de lo figurativo y retornos a lo figurativo, como revisiones de la tradición.
Por su parte, los medios de comunicación de
masas ya no presentan un modelo unificado,
un ideal único de belleza. Pueden recuperar,