Agenda Cultural UdeA - Año 2005 OCTUBRE | Page 28

ISBN 0124-0854
N º 86 Febrero 2003
Él no sabe muy bien si es caleña. antioqueño o pastuso. O si, tal vez sí. Es de todo un poco porque en todos estos lugares ha vivido momentos importantes de su vida. Nació y estudió en Medellín, vivió un tanto en Cali,
otro tanto en Bogotá, y trabaja y vive con su esposa y sus tres hijos en Pasto. Ese ir de aquí para allá le ha dado cierto anonimato injusto cuando se trata del reconocimiento de su trayectoria como escritor. Eso y el haber adoptado un seudónimo( Rey Carlos Villadiego) para firmar sus novelas y cuentos, una doble identidad que por cierto le ha ayudado a soportar esa doble vida de profesor de administración y de escritor. Carlos Arturo Ramírez Gómez fue el ganador del 111 Premio Nacional de Cuento con En la escuela de los rumberos, una recopilación de relatos escritos en distintas etapas de su vida que se desarrollan en un ambiente de licor, música, noche, amor, muerte, vida y rumba. Muchas
vivencias suyas están retratadas en estos cuentos que pudieron ser contados porque ahora, después de pasado el tiempo " es posible tomar distancia, ver esa realidad con un poco de ficción y contarla a través de las letras ". " Creo que a cada uno de estos cuentos que presenté les había llegado su momento. No fueron escritos en una sola época. Unos son nuevos, otros no tanto, sin embargo siguen vigentes, lo que demuestra la intemporalidad de lo que escribo ". Con este premio, Villadiego alcanza la novena distinción de su trabajo como escritor, dos de ellas internacionales. Sin embargo recibió la noticia con toda la emoción de la primera vez pues reconoce la importancia de esta convocatoria y la seriedad y trayectoria de los jurados. Además sus textos compitieron con más de setenta autores reconocidos en Colombia. Tiene quince libros escritos, entre novelas y cuentos, y actualmente trabaja en una novela corta y otra monumental. El próximo año quiere proponer cinco libros a las editoriales pues cree que a ellos ya les ha llegado su momento. Para eso dedica el tiempo que le deja ser profesor e investigador de la Universidad de Nariño. Entonces, antes que el hombre de sastre impecable que forma a futuros administradores, madruga el escritor de novelas, unas veces realistas y otras fantásticas, a saciar esa pasión que descubrió cuando rr. tenía 26 años y que por poco le hace dejar en punta la carrera. " Empezar a escribir me transformó completamente el mundo y por eso casi no termino el pregrado