Agenda Cultural UdeA - Año 2003 OCTUBRE | 页面 26

ISBN 0124-0854
N º 93 Octubre 2003
el paso a la nueva existencia. La segunda parte del ritual se cumplía cuando los huesos, ya desencarnados, eran trasladados a nuevas sepulturas de mayores dimensiones llamadas hipogeos, que servían para el entierro colectivo de un grupo humano, diferenciado socialmente. Las paredes y el techo se recubrían de tierra blanca, sobre la cual se pintaban líneas paralelas, cuadrados y rombos concéntricos en colores rojo y negro. Según algunas hipótesis, en ciertos pueblos precolombinos, el rojo significaba la sangre y la vida; el negro, la muerte y la oscuridad; y el blanco, la luz y el nacimiento. Este tipo de decoración explica un acontecer cíclico de muerte y
renovación. La línea recta predominante en el diseño de esta decoración interna es interrumpida por algunas figuras humanas de grandes proporciones con los brazos en alto, o por círculos concéntricos como representaciones solares, medialunas y lagartijas. En algunos de estos hipogeos la decoración de negro y rojo indica los elementos de unión entre vigas y columnas, y el diseño de los rombos concéntricos es igual al resultado del entretejido de fibras vegetales utilizado en las construcciones indígenas, lo que hace pensar que se trata de la representación de la vivienda que en vida tuvieron los habitantes