ISBN 0124-0854
N º 93 Octubre 2003 grandes categorías, una del orden espiritual y otra del orden material, de acuerdo con el nivel de satisfacción de necesidades del ser humano. Lo primero se conoce como " Patrimonio intangible " y lo segundo como " Patrimonio tangible ". Los bienes intangibles corresponden a las formas de vida de una determinada cultura, en relación con el amor y con la muerte y, en general, con las ideas y costumbres que no se han plasmado en objetos concretos y que, más que mirarlos desde afuera, los vivimos, los sentimos, los gozamos. Los bienes tangibles son aquellos que se han materializado, que podemos ver y tocar y que han sido creados por el hombre para satisfacer una necesidad de tipo material o también de tipo espiritual, o ambas como es el caso de los objetos con valor artístico. Indudablemente, la creación material del ser humano está signada por los parámetros del contexto cultural al cual pertenece y, por tanto, de sus ideas y de sus sentimientos. Los bienes tangibles se pueden considerar en dos grandes grupos: bienes inmuebles y bienes muebles. Los primeros se refieren a aquellas obras ancladas a la tierra. Es el caso de los edificios, templos, sitios arqueológicos, ciudades, pueblos, casas. Ellos constituyen el objeto de trabajo de los arquitectos y de los ingenieros. En este grupo también se pueden ubicar las bellezas naturales, como montañas, bosques, lagunas, selvas, nevados, que, aunque no han sido
creadas por el hombre, él las usa para su beneficio, e inclusive, en ocasiones las transforma y acomoda a sus necesidades. De otro lado, también se debe considerar que los elementos de la naturaleza han determinado el comportamiento del hombre a través de su historia y, por tanto, determinado también sus expresiones culturales. Por su parte, los bienes muebles hacen referencia a aquellos objetos que forman parte del patrimonio cultural y que, por su carácter manual, pueden ser trasladados sin dificultad. Los bienes muebles están constituidos no sólo por las obras de arte( idea muy difundida alrededor de este concepto), sino por el material de los archivos de toda índole, por el mobiliario de todas las épocas, por el vestuario, por las armas, por los objetos domésticos, por los objetos religiosos, en general por todos aquellos objetos que poseen un valor especial para la comunidad, según parámetros que serán expuestos a continuación.
Valoración |
de |
los |
bienes |
culturales |
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Los valores intrínsecos de los bienes culturales reflejarán, inevitablemente, cada contexto cultural. Por ejemplo, en Santander son muy importantes los sopladores de humo que se usan para sacar de los hormigueros a las hormigas culonas; en Pácora, la matraca,