ISBN 0124-0854
N º 88 Mayo 2003
Johann Sebastián Bach
1. En 1723, Johann Sebastian Bach fue nombrado Kantor de la iglesia de Santo Tomás de Leipzig. Este cargo comportaba la obligación de enseñar a los alumnos de la Thomasschule y la de componer y dirigir la música de las dos iglesias más importantes de la ciudad: Santo Tomás y San Nicolás.
2. Bach dio el nombre de Oratorio a tres de sus grandes obras religiosas: Oratorio de Pascua( 1725), Oratorio de Navidad( 1734- 35) Y Oratorio de la Ascensión( 1735). A pesar de sus títulos, estas obras son, en realidad, cantatas de amplias dimensiones y, en el caso del Oratorio de Navidad, una serie de ellas.
Hay que tener en cuenta que en aquella época, la cantata era la pieza fundamental de los servicios religiosos luteranos y se interpretaba generalmente después del sermón. No es de extrañar, por lo tanto, que las cantatas de iglesia figuren en el centro de la producción de Bach a partir de 1723.
3. La cantata religiosa, circunscrita a un marco estrictamente litúrgico, constituye el verdadero núcleo de la producción vocal de Bach; los motetes, oratorios y pasiones, así como las cantatas profanas, están estrechamente relacionados con ella. El conjunto de las cantatas de Bach es uno de los corpus musicales más impresionantes de todos los tiempos y su exégesis y análisis son, aún en nuestros días, un tanto fragmentarios. En efecto, aunque el espíritu del compositor fue esencialmente sistemático, una visión exhaustiva de sus cantatas debería recoger hasta el más mínimo detalle atípico; el ámbito de sus implicaciones es tan extenso que sintetiza unas concepciones estilísticas que abarcaban desde las prácticas de la época de la edad de oro del contrapunto-con elementos del canto llano que entroncaron históricamente con el coral protestante- hasta una cierta prefiguración del expresionismo romántico. La complejidad de este conjunto aumenta desde nuestra óptica actual, puesto que la casi totalidad de las cantatas bachianas vieron la luz en una funcionalidad y una cotidianidad que no es la nuestra.
Bach escribió cinco series de cantatas para todos los domingos y fiestas de precepto del año litúrgico-debió componer cerca de 300-, de las que nos han llegado poco menos de las tres quintas partes. Un conjunto considerable, aunque exiguo si lo comparamos, por ejemplo, con la producción de Telemann en el género, pero inaudito si tenemos en cuenta la increíble profundidad de las relaciones musicales con su trasfondo espiritual.