Agenda Cultural UdeA - Año 2003 JULIO | страница 33

ISBN 0124-0854
N º 89 Febrero 2003 veintiún años obtuvo por oposición el magisterio de la capilla de Burgo de Osma( Soria). Sus anhelos y aspiraciones no podían quedar satisfechos al vivir en una localidad de tan escaso ambiente musical como lo era aquélla, y tres años después oposita Eslava a una plaza similar en la catedral de Sevilla.
Doce años permaneció allí. Su actividad como compositor se despliega incansablemente y su producción artística muestra predilección por la música operística italiana, un Miserere que se cantó sin interrupción durante un siglo en aquella catedral en Semana Santa, pero que después fue excluido del repertorio por disposición del cardenal Segura, por su carácter excesivamente teatral.
La plaza de maestro en la Capilla Real de Madrid quedó vacante por fallecimiento de su titular Rodríguez de Ledesma, así que Hilarión Eslava opositó y por unanimidad obtuvo aquel puesto. En Madrid hallaría un lugar propicio 1.410a. m. 101.9f. m. para la máxima expansión de sus actividades filarmónicas. Diez años después de fijar su residencia en la Corte, fue nombrado catedrático de Composición en el Conservatorio, y hasta 1878, año de su defunción, asumió esas tareas docentes y formó un plantel de alumnos aventajadísimos.
Francisco Alonso
Nació en Granada, el 9 de mayo de 1887. Desde muy pequeño mostró una fuerte atracción hacia la música, tal vez porque vivía
enfrente del quiosco donde actuaba la Banda Municipal granadina, y porque su madre orientó su naciente interés con sus interpretaciones de pianista aficionada. Inició los estudios de Medicina, pero no tardó en abandonarlos, y decidió definitivamente consagrarse a la música. Formado con el maestro de capilla Antonio Segura, en su ciudad natal, ya se había destacado con la composición de pequeñas obras que revelaban un instinto musical claro y preciso. A los dieciocho años obtuvo la plaza de director de una banda militar para la que escribió el pasodoble Pólvora sin humo, al mismo tiempo dirigió la Sociedad Filarmónica de Granada y dio comienzo a sus actividades como músico teatral con su primera zarzuela, La niña de los cantares( 1905).
Pronto se percató de que la carrera de compositor teatral no era posible en su ciudad natal y se trasladó a Madrid, donde inicialmente tuvo dificultades para abrirse camino.
Consiguió algún éxito con sus primeras obras, en general breves, como la pieza en un acto Armas al hombro, pero hasta 1916 no llegó su verdadero primer gran éxito: la zarzuela Música, luz y alegría, basada en un texto de Aurelio Varela y Francisco de Torres. En 1919 es aplaudido su pasodoble La banderita, compuesto con notable dominio de la instrumentación, y que fue muy divulgado en aquellos años en que se combatía duramente en África.