Agenda Cultural UdeA - Año 2002 OCTUBRE | Página 33

ISBN 0124-0854
N º 83 Octubre de 2002 apropiaron de él. Y cuando pasa algo así, uno no tiene más remedio que concluir que debe haber algo de cierto en todo el asunto.
La ciencia, ligeramente polvorienta y falta de realismo, no está al corriente de los problemas de nuestros días. Lo que queda es la cultura, la música, las canciones o las películas 1 en que jóvenes reales interpretan caracteres ficticios, pero en realidad están interpretándose a sí mismos. Los productores de estas películas saben demasiado bien cuáles son los problemas gracias a su propia experiencia. Muestran un cuadro amargo y oscuro. En sus películas la Generación X es la " Generación perdida ". Son jóvenes contemporáneos que no quieren tener nada que ver con los valores de la generación de sus padres. Mientras tanto, estos últimos hace mucho tiempo que han arrojado por la borda sus
1
Entre otras películas Trainspotting, Doberman, El odio, Chasing Amy, Shallow grave y Twin Town( Nota de la autora)
ideales; ellos, que una vez lucharon contra el comunismo o contra el pensamiento materialista, caen ahora en la misma trampa de excesos.
Pero no hay valores para reemplazar a los rechazados. Los viejos se han ido sin dejar sustitutos. Lo que se piensa que es rebelión, es en realidad puro nihilismo, estancamiento y un dejarse arrastrar por la corriente. Cualquier orientación y autoridad se rechazan. Ni personalidades, ni tradición ni religión son aceptadas. Pero seamos honrados, ¿ quién podría personificar estos ideales? ¿ Los padres que nunca tienen tiempo para sus hijos? Podrían dar inclusive un ejemplo negativo. ¿ Quizás la escuela? ¿ Tal vez los jóvenes del vecindario? Ellos tienen los mismos problemas. Lo que queda es la televisión. Aunque esta " experta de la enseñanza " ciertamente no puede mostrar cómo distinguir entre lo que es bueno y lo que es malo. Y tampoco pueden hacerlo los juegos de computadora, donde
la violencia es corriente y normal.
¿ Y qué tiene la sociedad para ofrecer?
La presión del éxito a cualquier precio y el subir la escalera profesional tan alto como sea posible. Ante los malos augurios del mercado laboral y la carencia de perspectiva los jóvenes llegan a la temprana conclusión de que no tienen ninguna oportunidad en este juego de“ alcanzar el triunfo ". Los jóvenes saben que en el futuro ellos estarán peor socialmente que sus propios padres, aunque para estos últimos las cosas estén lejos de ser color de rosa. Esa es la razón por la cual muchos jóvenes ni siquiera piensan en dejar la casa paterna. El sexo y las drogas son un escape al fastidio y la monotonía. Como consecuencia, experimentan soledad, aislamiento y están desubicados en la jungla social. Al tener sólo contactos rápidos y pasajeros no tienen