ISBN 0124-0854
N º 60 Septiembre de 2000 fácil relación interhumana: van no sólo en el sentido de buscar el poder, ya que si no se puede lograr una amistad respetuosa en una empresa común se produce lo que Barho llama intereses compensatorios: la búsqueda de amos, el deseo de ser vasallos, el anhelo de encontrar a alguien que nos libere de una vez por todas del cuidado de que nuestra vida tenga un sentido. Dostoievski entendió, hace más de un siglo, que la dificultad de nuestra liberación procede de nuestro amor a las cadenas. Amamos las cadenas, los amos, las seguridades porque nos evitan la angustia de la razón.
Pero en medio del pesimismo de nuestra época se sigue desarrollando el pensamiento histórico, el psicoanálisis, la antropología, el marxismo, el arte y la literatura. En medio del pesimismo de nuestra época surge la lucha de los proletarios que ya saben que un trabajo insensato no se paga con nada, ni con automóviles ni con televisores; surge la rebelión magnífica de las mujeres que no aceptan una situación de inferioridad a cambio de halagos y protecciones; surge la insurrección desesperada de los jóvenes que no pueden aceptar el destino que se les ha fabricado.
Este enfoque nuevo nos permite decir como Fausto:“ También esta noche, Tierra, permaneciste firme. / Y ahora renaces de nuevo a mí alrededor. / Y alientas otra vez en mí / la aspiración de luchar sin descanso / por una altísima existencia”.
Estanislao Zuleta( 1935-1990). Catedrático de Filosofía del Derecho e Historia de la Filosofía, en la Universidad Libre de Bogotá. Doctor Honoris Causa en Psicología de la Universidad del Valle. Fue además, profesor de tiempo completo en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Antioquia, y en el año de 1969, se desempeñó como Vicerrector Académico de la Universidad Santiago de Cali. Entre 1988 y 1990 fue asesor de las Naciones Unidas, para la Consejería de Derechos Humanos de la Presidencia de la República y del Proyecto Colombia.
Lo más difícil, lo más importante, lo más necesario, lo que de todos modos hay que intentar, es conservar la voluntad de luchar por una sociedad diferente sin caer en la interpretación paranoide de la lucha. Lo difícil, pero también lo esencial, es valorar positivamente el respeto y la diferencia, no como un mal menor y un hecho inevitable, sino como lo que enriquece la vida e impulsa la creación y el pensamiento, como aquello sin lo cual una imaginaria comunidad de los justos cantaría el eterno hosanna del aburrimiento satisfecho.