Agenda Cultural UdeA - Año 1999 JUNIO | Page 26

ISBN 0124-0854
N º 46 Junio de 1999

Un alma en construcción

La Sección de Historia del Museo Universitario realizará entre el martes1 ° de junio y el viernes 2 de julio, en la Sala de Exposiciones del Edificio de San Ignacio, una muestra de fotografías que dan cuenta del proceso de construcción de la Ciudad Universitaria
Por: John Fernando Mesa

Desde 1968, año en que fue inaugurada la ciudadela de la Universidad de Antioquia, ésta ha sido un símbolo de admiración y respeto entre los antioqueños.

La Ciudad Universitaria es producto tangible del proceso de formación institucional comenzado en 1803 en el Edificio de San Ignacio. Actualmente ella constituye un“ segundo hogar” no sólo para estudiantes propios, sino también para jóvenes de Medellín y de todo el país.
Este sueño se concibió en el Plan de Desarrollo de 1964, época para la cual se sugirió una transformación universitaria acorde con las exigencias educativas que pedía el cambio de los tiempos. Luego se inició la búsqueda de un terreno amplio para su edificación, por lo que se escogió un lugar aledaño a las facultades de la salud, establecidas cerca al Hospital San Vicente de Paúl.
Vale resaltar que en el decorado de la Ciudad Universitaria intervinieron los maestros Pedro Nel Gómez, pintor y muralista, y Rodrigo Arenas Betancur, escultor, quienes hicieron destacados aportes al Campus.
Hoy la imagen de esta Ciudad Universitaria es tan reconocida que posee identidad singular dentro de la ciudad. De diseño sobrio y sin lujos excesivos, su conjunto arquitectónico no agrede el paisaje circundante, ni la naturaleza de los montes que rodean el Valle de Aburrá.
Así, la ciudadela de nuestra Alma Máter ha perdurado en el tiempo y se ha erigido como eje, no sólo educativo sino social de toda la comunidad medellinense.
Como lo diría en la época de la construcción de la ciudadela, el reconocido escritor Carlos Castro Saavedra:“ Esta ciudad avanza con ritmo y sus valores estéticos son los mismos del hombre que entiende la vida descomplicada, sobria y poéticamente. Los techos rojos, frescos, donde las tejas agrupan su vocación de alas protectoras, proyectan sombras anchas sobre los estudiantes y los libros, sobre los corredores y los girasoles que empiezan a crecer allí, en el aire, ya prometer la conquista de una universidad llena de luz y de puertas abiertas para toda la juventud”.
Así la pensó Castro Saavedra. Hoy vemos que su visión no estuvo lejos de la realidad.
John Fernando Mesa, curador de la Sección de Historia del Museo Universitario.