ISBN 0124-0854
N º 36 Julio de 1998 ordinarias y que instauran momentáneamente una legislación nueva, que es la única que cuenta. Nuestro diario trabajo físico es esencialmente ocupación separada, cuidadosamente aislada del resto de la existencia y en general, realizada en límites determinados de tiempo y lugar. Nada de lo que pase en el exterior de la frontera del ideal se tiene en cuenta. La actividad comienza y acaba con la señal del deseo. Es deshonroso abandonarla o interrumpirla sin causa mayor, según el ánimo de los compañeros de sudor, cabe prolongar la alegría del sufrimiento bajo el sol resplandeciente o bajo la lluvia azotante. En todos los casos, el dominio de la actividad física es así un universo reservado, cerrado, protegido: un espacio puro, que lo invitamos a explorar.
* Coordinadora General PROSA.