Aeropuerto remodelado, un negocio por despegar Enero 2026 | Page 30

La reapertura del Aeropuerto Internacional Islas Malvinas reabrió una discusión estratégica sobre el rol de la provincia en la conectividad aérea. La pregunta de fondo no es sólo cuántos vuelos tendrá Fisherton, sino qué lugar puede ocupar dentro del esquema nacional y, por arrastre, en la competitividad económica del centro del país.

Durante años, Rosario convivió con una paradoja evidente: una región con peso productivo, logístico y demográfico, pero sin un aeropuerto a la altura que lograra consolidarse como una opción competitiva frente a Buenos Aires o Córdoba. La obra reciente cambió el radar: la pista renovada, el nuevo sistema de balizamiento y la categoría 3 –el mismo estándar técnico que Ezeiza– le devuelven a Fisherton una oportunidad que ya depende menos del hormigón y más de las decisiones que se tomen a partir de ahora.

Infraestructura sí,

resultados no automáticos

Desde el sector turístico el diagnóstico es coincidente: la infraestructura habilita, pero no garantiza. El consenso existe, aunque con matices y distintos niveles de cautela.

“A lo que se está apuntando es a incrementar vuelos y conexiones para que Rosario deje de ser sólo origen o destino y empiece a funcionar también como punto de conexión”, explicó Vanina Procopio, responsable de Procopio Turismo. Según la empresaria, el concepto hub aparece como horizonte posible, aunque sin grandilocuencias. Antes de hablar de grandes ligas, el mercado exige volumen sostenido de rutas y frecuencias.

Carmen Abad, presidenta de la Asociación Rosarina de Agencias de Viajes (Arav) y titular de Sunce Travel, coincidió en el objetivo, pero puso el foco en el proceso. “Es posible consolidar un hub de vuelos, pero no sucede solo. Requiere tiempo, planificación y una sinergia real entre el aeropuerto, los gobiernos y el sector privado.

La obra fue un hito y marca una decisión política clara de posicionar a Rosario”, señaló.

Desde una mirada más prudente, Julieta Daminato, responsable de RGD Travel, advirtió: “Creo que sí es posible consolidar un hub, pero más en un futuro que en el corto plazo. Hoy Argentina tiene aeropuertos mucho más importantes, como Córdoba o Buenos Aires, que ya están afianzados”.

El precio no lo es todo:

la lógica costo-beneficio

El debate se vuelve más concreto cuando entra en juego la variable precio, uno de los principales condicionantes del pasajero local.

“No siempre salir desde Rosario es más caro”, relativizó Procopio. “Depende del destino, la temporada, la aerolínea. Hay momentos en los que incluso es más económico. Además, muchas veces se mira solo el precio del pasaje y se pierden de vista otras variables”, apuntó.

Abad tradujo ese razonamiento en términos de negocio. “Buenos Aires tiene una oferta mucho más amplia y eso se refleja en tarifas más bajas. Pero cuando se suman traslados, combustible, servicios pre y post aéreos y tiempo, salir desde un aeropuerto cercano, accesible y ordenado como Fisherton muchas veces termina siendo más conveniente”, explicó.

Por su parte, Daminato se basó en la experiencia cotidiana del pasajero. “Hoy hay muchísima competencia con los vuelos de Buenos Aires y Córdoba. Muchas veces se ve un precio más barato, pero no se suma el traslado. Desde Rosario también somos muy competitivos y esa diferencia deja de tener sentido”, sostuvo.

“Hoy la diferencia de precios ya no es tan marcada –agregó–. En algunos casos sigue existiendo pero, en otros el ahorro no compensa el traslado ni toda la logística que implica viajar hasta Buenos Aires o Córdoba para volar”.

El hinterland, la clave

silenciosa del crecimiento

Uno de los ejes centrales del modelo Fisherton: no competir únicamente por precio, sino por cercanía, comodidad y eficiencia operativa.

“El área de influencia natural incluye al Gran Rosario, el centro-norte de Santa Fe, Entre Ríos y zonas cercanas”, detalló Procopio. “Si Rosario logra sostener un crecimiento en rutas y frecuencias, puede convertirse en una alternativa real para toda esa región”, agregó.

Abad sumó un dato estructural. “El aeropuerto no es sólo pasajeros. El sector de cargas tiene un peso específico muy importante en esta dinámica y Rosario es el único aeropuerto del interior con categoría 3”, subrayó.

Conexiones regionales

y apertura al mundo

Frente al reciente escenario, pensar en nuevas conexiones regionales deja de ser un ejercicio teórico. Asunción, Montevideo, San Pablo o Santiago de Chile aparecen como opciones posibles de rutas hacia otros destinos internacionales, siempre atadas a la respuesta del mercado.

“Abrir conexiones amplía el abanico, atrae aerolíneas y genera volumen. Después, el mercado ordena”, resumió Abad.

Daminato sumó una mirada vinculada al comercio exterior: “Argentina necesita conectarse más con el mundo. Estas rutas no sólo sirven para el turismo, también para los negocios y la integración regional e internacional”.

¿El segundo aeropuerto del país? Entre la ambición y el realismo

La comparación con Buenos Aires surge casi sola. ¿Puede Rosario transformarse en el segundo aeropuerto de referencia del país?

Para Procopio, el objetivo es lógico, pero exige realismo. “La pista se renovó, pero todavía falta. Hoy el aeropuerto tiene una sola manga y eso limita el crecimiento”, advirtió.

Abad puso el acento en la oportunidad estratégica. “Está todo dado para que Rosario sea el segundo aeropuerto después de Buenos Aires. La obra fue el primer paso, ahora hay que sostener el proceso”, afirmó.

Daminato, en cambio, mostró cautela. “No creo que Rosario llegue a la escala de Ezeiza o Aeroparque, pero sí que va a captar a todas las localidades cercanas que hoy viajan a otras ciudades para volar”, analizó.

Turismo receptivo:

el desafío pendiente

Más allá del turismo emisivo, el gran pendiente sigue siendo el turismo receptivo, un terreno donde Rosario y la provincia tienen oferta, pero no siempre producto. “Hay estancias, río, gastronomía, tango y experiencias urbanas que no están integradas ni promovidas de manera sistemática”, sostuvo Procopio.

Abad sumó el contexto rosarino: “La ciudad viene de años difíciles, pero la recuperación fue más rápida que la esperada. Ahora hay que innovar y generar productos regulares y garantizados”, explicó.

Daminato amplió la mirada más allá de la bota: “Argentina en general hoy está cara para el turismo receptivo y también para el interno. Aun así, sigue siendo un destino muy atractivo, pero hay que trabajar precios y experiencias para no perder competitividad”.

Una ventana que

exige continuidad

La obra en Fisherton abrió una oportunidad poco frecuente para Rosario y la región.

Sin embargo, también apareció una advertencia común: el impacto inicial podría diluirse si no se genera continuidad en las políticas, la inversión y la estrategia aerocomercial.

En el mercado aéreo los tiempos no vuelan. Las rutas no se consolidan en el corto plazo y los hábitos de los pasajeros tampoco cambian de un día para el otro. La construcción de confianza, tanto de aerolíneas como de viajeros, requiere previsibilidad y señales sostenidas.

El desafío, coincidieron las referentes del sector, será doble: dinamizar y sostener el turismo emisivo y, al mismo tiempo, lograr que el aeropuerto funcione como puerta de entrada para visitantes que ubiquen a Rosario y la región como destino final.

La reinauguración del aeropuerto marcó un nuevo punto de partida que reorganiza el sector turístico, comercial y estratégico rosarino y santafesino. Lo que ocurra a partir de ahora definirá si Fisherton logra sostener la altura, tanto en términos operativos como de desarrollo.

La obra en Fisherton reactiva la discusión sobre conectividad, escala aérea e impacto económico regional.

PISTA HABILITADA

El turismo emisivo en Santa Fe busca ganar altitud

Por DANA LEIVA

Las obras le devuelven competitividad, pero es necesario consolidar el destino.

Vanina Procopio (Procopio Turismo), Julieta Daminato (RGD Travel) y Carmen Abad (Arav).