Continuando con la línea del Caballo, para nuestro bienestar. En muchas culturas, el caballo representa movimiento, libertad, energía vital y dirección interna. Psicológicamente, podríamos entenderlo como un arquetipo que contiene las fuerzas del inconsciente que impulsan la individuación.
El Caballo es movimiento, necesita avanzar, explorar, sentir el viento. En el ser humano, esto se traduce en: deseo de independencia, búsqueda de sentido, expansión de talentos, necesidad de autenticidad. Es una energía que activa el cuerpo, la decisión y la voluntad, favorece procesos de cambio, estimula la motivación interna, puede generar impulsividad si no hay conciencia. La clave: es equilibrar la acción con reflexión. Es decir, tener libertad con compromiso ya que el crecimiento humano requiere de vínculos.
¿Cómo ser libre sin huir?, ¿Cómo vincularse sin perderse?
El ser auténtico se construye en relación con otros, con Identidad y autenticidad, el caballo no finge, su fuerza es ser lo que es, sin máscaras sociales, activando la coherencia interna.
Entonces es necesario alinear lo que siento, pienso y hago, hacer un movimiento emocional, hacer cambios intensos, es importante expresar por medio del arte, cuerpo, palabra, canalizar la emoción de forma creativa, danza, escritura, buenos hábitos.