A escondidas A escondidas tengo que amarte | Página 13

La mujer que trabajaba en el lugar parecía tan acostumbrada a este tipo de situaciones que no le importó, sólo fingió un visible gesto de asombro, mientras le daba las toallas al joven, quien con mucha pena las recibía, ya no había tiempo de hacer nada, eran las 5:25 de la tarde, ambos tenían deberes que cumplir, él decidió entrar a bañarse, mientras que ella en su momento de impotencia y rabia se ponía nuevamente la ropa.