65LA CIUDAD DE LAS CASAS DE MADERA_1 | Seite 582

En el vacío del silencio no hay nada más que la existencia y la esencia de la vida .
Hacia la madrugada recogen las redes infladas y orientan la proa hacia la playa . Si la pesca ha estado buena , podrán pagar el combustible que fiaron y vender rápidamente el pescado en la misma playa a los compradores que madrugan .
El bote lo suben hasta más allá del límite de las mareas con ayudas de troncos rollizos de balsa . En sus casas los espera un verde asado a carbón , un pescado recién sacado y el calor de la familia . Talvez en la cotidianidad de las cosas perciban la ausencia del devenir , quien sabe …
Sentimos que somos alguien cuando tenemos imágenes de nosotros mismos …
En el silencio del mar y de la noche probablemente perciben que no existe el movimiento de esas imágenes para nada ante la inmensidad del mar y lo infinito de los cielos . Y que no somos las imágenes …
¡ Quizás moverse en el mundo sin imagen alguna de nosotros , sea el misterio de la inocencia …!
El mar esta sereno … Todo parece inundarse de un ambiente de paz , mientras la marea crece serenamente … Sereno también está este cielo de domingo …
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