65LA CIUDAD DE LAS CASAS DE MADERA_1 | Page 556

al sur el “ fuego ” como símbolo del optimismo y la fuerza para sacar adelante los proyectos y finalmente hacia el este , la evocación de “ agua ” como emblema de la capacidad de adaptación a las circunstancias de la vida . Este cuaternario inferior constituía la realidad fenoménica del mundo antiguo , que puede ser asimilado modernamente a las tres dimensiones del espacio y el tiempo . En la antigüedad se concebía el “ éter ” como quinto elemento que llenaba todo el universo . No era exactamente el elemento conocido por la química contemporánea , sino más bien aquello que llenaba el vacío del universo .
Este quinto elemento , simbólicamente , era como el resultado de la experiencia de la acción de los otros cuatro y está representado por el farol central del segundo nivel . Sobre este modelo teórico también se diseñaron los faroles del parque o plaza del Centenario de la ciudad . Más allá de la realidad material formada por el espacio-tiempo , el ser busca lo trascendente de la existencia .
Es posible que el acontecimiento más importante de los años venideros sea el descubrimiento colectivo de lo trascendental en cada uno , aquello que escapa a los límites de la manifestación material de la realidad fenomenal .
Cuántos artistas , si bien no lo expresaron con palabras , anduvieron tras las huellas de una visión más amplia de los horizontes de la existencia . Una vez más el arte es la revelación del sentido de la vida .
En escultura para fundir es necesario un molde arquetípico denominado “ negativo ” sobre el cual se vertió el “ positivo ” en hierro fundido que es lo que se observa . La realidad formal es la huella de algo más …
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