estatuilla de Beethoven que Gustavo había comprado en los almacenes de música J . D Feraud Guzmán .
Todo pasaba . Era una lección de lo impermanente . Al caminar por la acera empedrada , las aguas de la fuente del parque de las iguanas cantaban su canción al caer en la pileta .
En los parterres de la calle 10 de Agosto , las arboledas , se iluminaban tenuemente con la luz de las estrellas .
Un poco más allá del malecón , muy cerca de la torre del reloj público , la luna se reflejaba sobre las aguas tranquilas del río con su pincel de plata .
Todo era un sueño de viva voz y de belleza . Toda la naturaleza hablaba aquella noche . El tiempo se detenía un instante para que la eternidad trajese el mañana como un milagro de las cosas . Y un silencio envolvía las calles dormidas .
El escritor Jiddu Krishnamurti .
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