65LA CIUDAD DE LAS CASAS DE MADERA_1 | Page 490

“… El día que me quieras , habrá más luz que en junio . La noche que me quieras será de plenilunio …”
Eran las siete y media de la noche en la pequeña oficina de madera de Gustavo , dedicada a la publicidad y la arquitectura , donde un pequeño grupo de estudiantes se reunía para estudiar geometría descriptiva y hablar después de la reforma universitaria … Corría los días de mayo de 1968 .
Entonces se dibujaba con regla T y rapídografos . Cuando había que borrar errores sobre el papel plano , se lo hacía con Gillette ( marca de hojas de afeitar ). Mientras esperaba que llegaran todos , desde la ciudadela universitaria a la pequeña oficina de Ballén y García Avilés , había tiempo para mirar los dibujos al carboncillo que había colgado Gustavo en una pared de madera que dividía los ambientes . Denotaban el trazo de un buen dibujante y de un excelente acuarelista .
Bajo el retrato del filósofo en boga Jean Paul Sartre , se leía “ el hombre está destinado a la libertad …” y al pie del carboncillo del escritor hindú Jidu Krisnamurthi , Gustavo puso su célebre frase “ la verdad es una tierra sin caminos …” Era la primera vez que oía hablar de él .
En la pequeña estantería de libros había de todo como en botica , desde el cálculo infinitesimal de Granville , los manifiestos de arquitectura moderna de Le Corbuisier , libros de la obra del pintor Vasilio Kandisnki hasta los últimos cuadernos de la orden Rosacruz …
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