también fue despedido . De muy poco le sirvieron sus estudios . Toda la familia está en crisis .
Ahora se sientan en el portal del centro de la ciudad junto a dos pequeñas niñas , que a veces se duermen de hambre entre sus brazos . Más allá hay otros mendigos que utilizan a niños para ayudarse a inspirar compasión . Algunos llegan incluso a alquilarlos . Todo este cuadro pasa a la vista de todos . En esos niveles no cuenta la mascarilla , ni el distanciamiento , sino el hambre , el cansancio y el agotamiento sicológico . Es tan fácil juzgar a los demás … Tan fácil …
La calle pinta imágenes salidas de un manicomio . Improvisados vendedores tratan de vender de todo . Se vende desde flan de coco en charolas , perfumes baratos , cuyo aroma no dura más allá de cinco minutos , pulseritas de conchas de mar perforadas , y sillitas plegables de plástico .
Es tiempo de elecciones . Algunos candidatos ofrecen emplear a sus partidarios si ganan . El método ya es conocido . Desenrolarán a quienes ya estaban trabajando para ser reemplazados . Simplemente el turno de la miseria va cambiando .
La información de la pandemia es incierta . Los datos son tantas veces contradictorios . Las cifras van bajando , sin embargo , ¿ hay declaraciones oficiales de que va en aumento … ¿ A quién debemos creer ?
A veces algunos mendigos entran a la iglesia y rezan con tanta esperanza .
480