El día se va despacio , mientras que arriba el cielo cuelga sus nubes negras .
Las estrellas apagadas parece que llenaran de cenizas el estero Salado .
Cuando aparecía la lluvia , pareciera que toda la universidad se envuelve en un túnel de silencio para escuchar la melodía de la lluvia . En el aire se baten los relámpagos y los truenos .
Ello obliga a buscar abrigo para los chocolates , de lo contrario la pequeña utilidad del día corre serio peligro .
La lluvia baja las ventas . Los faroles reflejan sus rayos en los charcos recién formados mientras las sombras se van durmiendo entre las ramas de los mangos .
Después del aguacero el cielo queda despejado y las estrellas de la noche aparecen cada vez más vivas .
En la sed de eternidad , aunque todo pasa aparentemente cambiando , todo incluso el cambio , parece estar implícitamente realizado .
Como si no hubiera nada nuevo que obtener porque lo que es nuevo no puede ser eterno . La parte luminosa de las cosas siempre está , aunque no siempre la percibamos , como una posibilidad de retorno a nuestra auténtica naturaleza … Tal vez …
Los charoles de chocolates están llenos de colores , como una leve armonía que va impregnando las cosas … Ellos mantienen viva la esperanza ...
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