Los carros son pocos y pasan veloces sin comprar . Si no vende nada ella también se pregunta ¿ qué va a pasar ?
Deja un momento los cocos y cruza en medio del tráfico junto a un muchacho descalzo . Traían la mascarilla bajada , con todo el rubor de la primera vez de un beso …
Era posible imaginar que el beso se le había quedado en la sonrisa …
Se movía con elegancia entre los recovecos de las plantas , con una sonrisa que iluminaba su hermosa cara morena de muchacha costeña .
No denotaba aires de coquetería , sino más bien el rubor de quien se sabe bella . Las veraneras inundan el vivero de colores , También se venden ixoras y palmeras , cocos enanos y limoneros en flor . La negociación comienza con el regateo . La muchacha es firme en los precios .
Cuando se cierra la venta ella cobra y el muchacho carga los sacos “ como debe ser ”, porque desde el comienzo “ las cosas deben quedar claras …”