Solo ver la nave es una invitación a viajar en la imaginación .
Pasan fugaces las imágenes de velas desplegadas con las gaviotas descansando en lo alto de sus mástiles , mientras los alcatraces vigilan los bancos de peces a su alrededor . El barco es como la vida que siempre pasa . Puede ser que la sabiduría consista en no identificarse con alguna enseñanza , no identificarse con ningún camino , ni con ninguna técnica porque cada uno se ha convertido en camino …
Pasan las explicaciones de don Luis Guerrero que pertenece a una larga generación de armadores de barcos , y la lluvia sigue …
Una bella estudiante aferrada de la mano de su novio dice , “ nunca imaginé recibir una clase bajo la lluvia tomada de tu mano …” y el amor florece también bajo la lluvia . Talvez darse cuenta de las cosas signifique estar dispuesto a no aferrarse a los descubrimientos de la atención …
Quizás en su sentido real , prestar atención es comprender que las cosas son lo que son … Para desenredarnos primero es necesario advertir que estamos enredados .
Llueve más fuerte . Mojados pasamos delante de la antigua aduana de hierro , el museo de la Marina y la bella casa Piana . Por las calles casi sin portales avanzamos de regreso a la iglesia .
Cada cual va en silencio con su caravana de pensamientos y un desfile interminable de imágenes posibles .
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