65LA CIUDAD DE LAS CASAS DE MADERA_1 | Page 369

apresurando el paso para llegar a las 07:15 al colegio . A veces hablábamos de Samuel Beckett y su obra teatral esperando Godot … En un pueblo todo el mundo espera la llegada de Godot , Lo espera el desempleado , el que quiere que le dé un préstamo , el otro quiere que le dé albergue , la mujer para que le consiga una cama en el hospital para dar a luz … los políticos para que los auspicie …. pero Godot nunca llega , como la imagen de un Dios lejano de la humanidad .
Era la época del existencialismo y las preguntas acerca del propósito de la vida . Estas pequeñas reflexiones se animaban en nuestras cabezas despeinadas cuando un vendedor de concha y ostiones con un saquillo en mano se paraba en la esquina de Los Ríos y 9 de Octubre y con un cuchillo abría las conchas y colocaba el pequeño molusco en un vaso de vidrio . Él llevaba un pequeño banquito de madera al hombro que le servía de improvisado mesón .
Me llamaba mucho la atención el color blanco interior de la concha y la linda espiral de su forma exterior de color negro y blanco .
Cuando el vaso estaba a la mitad exprimía un limón y lo servía por cuarenta centavos … Hubo que haberlo vivido para poderlo contar .
En esa época la mayoría de mis compañeros eran ateos . Leíamos con avidez los manuales de materialismo histórico que vendían en la editorial Claridad , situada frente al parque Chile .
Algunos participamos en activismo estudiantil y así pasa-
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