Cuando vio bailar a Ana Pavlova “ Tan aérea , tan leve tan divina …” él no entró al palco de prensa avergonzado de su esmoquin prestado que le quedaba muy grande . Con el hermoso fondo musical del compositor noruego Edvard Grieg ( 1843 - 1907 ), tomado de Suite N ° 1 titulada Peer Gynt , la hermosa ballestita bailaba el bello vals Danse d ’ Anitra .
Entre los cortinajes , él la observaba absorto y anotaba :
“ Se ignora si danzar o volar quiere ; y se torna su cuerpo un ala fina , cual si el soplo de Dios la sostuviere …”
Y por supuesto que el amor llegó en medio de tantos amores
“ Para envolverte en besos quisiera ser el viento , y quisiera ser todo lo que tu mano toca …”
Era el martes 10 de junio muy cerca de las 7 de la noche . La antigua calle Bolívar , hoy Víctor Manuel Rendón se iluminaba con los faroles recién instalados .
Todo parecía tan cotidiano , cuando de pronto “ Se inclinaron los sauces taciturnos , y bajo el marco de la luna extraña , pasó la emperatriz de ojos nocturnos , la blanca emperatriz de la guadaña …” como escribió en el poema
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