Entendió desde muy temprano que la vida era para ser vivida . Que , para descubrir la belleza y la verdad de la vida , es necesario comprender el movimiento total de la vida .
Y la vida se le presentó con fuegos artificiales que se extinguen con el tiempo , y detrás de todo ello pudo percibir la esencia de lo absoluto … quizás .
De formación autodidacta había aprendido a tocar el piano , con una predilección tan especial por Chopin . En “ La hora santa ” escribe .
“… Un llanto largo y musical vertía Chopin en una rara melodía …” Se refería a la composición “ Tristeza ” que el compositor polaco escribió evocando las ruedas del tren que lo alejaría para siempre de su Varsovia querida , en el momento de la ocupación rusa … Y es que el joven Medardo Ángel Silva era un hombre culto y sensible al devenir del mundo .
La ciudad era de madera . Las chazas y persianas de madera . Incluso varios pórtales eran de madera .
En Guayaquil de comienzos de siglo XX , por la calle de la Orilla se veía hasta muy tarde en la noche , con sus almacenes abiertos , grupos de árabes fumando en la pipa en forma de lámpara , con mangueras individuales .
El cigarro estaba hecho de cáscara de manzana tostada con miel de abeja , que esparcía el aroma por varios metros .
A los 16 años ya es un poeta reconocido . Entonces des-
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