Quizás la vida de los pueblos pueda percibirse como una cadena de experiencias que le permiten contemplar lo profundo de la realidad ... quién sabe .
Guayaquil , se recuperó , su fértil región generó un auge exportador abriendo fuentes de trabajo campesino . Los días de la fiebre iban quedando en la memoria de los viejos como un triste recuerdo .
Décadas después , el escritor guayaquileño Pablo Hannibal ( sic ) Vela Eguez escribió
“... Ciudad querida de mis dulces horas No detengas el ritmo de tus pasos Los pueblos como tú tienen auroras : La vanguardia no sabe del ocaso …”
Comisión contra la fiebre amarilla enviada a Guayaquil en 1918 por la fundación Rockefeller .