como en la vida republicana . Si bien las dos más importantes localizaciones estuvieron en 1602 en el astillero de la Atarazana y el de 1690 cerca de la Av . Olmedo , en general la calle de la Orilla tenía periodos en que parecía un gigantesco astillero donde se construían desde canoas hasta galeones y naves de gran calado .
Su nombre se deriva de la gran cantidad de astillas de madera al trabajar las cuadernas de los barcos con azuela de mano y gurbias afiladas .
Los trabajos se hacían en la orilla sobre balsas redondas para que una vez finalizada la obra “ Le quitaban la cuña que la detiene delante del pie de roda , y con dos o tres golpes de mazo por la popa , sobre la cabeza de la quilla , en el espacio de un avemaría corre con precipitada carrera al río …” según relata Dionisio de Alcedo ( sic ) y Herrera , en el libro editado en 1741 .
Los gremios de trabajadores se multiplicaban en las riberas del Guayas , animando con sus gritos la vida urbana de una ciudad que crecía y progresaba soñando en la libertad . Hombres de torsos desnudos y pañuelos en la cabeza para soportar un poco los fuertes soles guayaquileños trabajaban de sol a sol en los barcos .
Hombres que no sabían leer , pero sabían medir los maderos y darles las curvaturas para los cascos de las naves , que luego calafateaban con estopa de coco y brea traída de la península de Santa Elena .
Carpinteros de ribera que hacían ensambles maravillosos que soportaron los oleajes y cuya técnica la utilizaron en
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