mente ilustrados con plumillas hermosas señalaban que en aquel atardecer guayaquileño el sol salía frente a la constelación del Cordero , la luna reflejaba su luz de plata desde la constelación del Cangrejo y la hermosa estrella vespertina fulguraba intensamente desde el signo de los Gemelos .
Creció con el olor de los cacaotales costeños en las tierras de su padre , quien era Regidor Perpetuo del Cabildo de Guayaquil , don Francisco de Herrera y Campuzano .
De los amores de don Francisco con la bella mulata Felipa Cornejo , nació Rosa Felipa Cornejo a su vez era hija de relaciones extraconyugales del capitán Nicolás de Cornejo y Flor .
En la colonia era normal que los hijos eligieran el apellido que más les convenía de sus padres , por eso se eligió para ella Campuzano . Y así desde muy pequeña comprendió que los amores libres , van más allá de todas las convenciones sociales .
En 1817 , con 21 años , llegó a Lima de brazo de un rico comerciante español . Ella amaba sobre todo la libertad y amaba también profundamente la libertad de amar …
En esos años toda la América se agita por la libertad .
Un nuevo orden de cosas es irreversible . La independencia de América , era una parte de un cambio mundial que vivía la humanidad .
Parecía que los pueblos eran arrastrados por grandes oleadas de conciencia en marcha .
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