65LA CIUDAD DE LAS CASAS DE MADERA_1 | Página 222

la época , el cabello recién alisado , conversaban animadamente mientras se pasaban una copa de mermelada . Sobre el cuello blanco , reposaba como una flor su cabeza encantadora , rizada con sus cejas finas y graves , sus orejas ocultas bajo la oscura cascada de rizos que le caían en ángulo recto … Su nombre era Ramona Castillo . En Guayaquil se había levantado un suave viento de tormenta . La lluvia era rala y escasa , pero el aire húmedo traía todos los vahos del campo y del río .
Pensaba que , en vez de reconocerse en las convenciones sociales , se podía reconocer en las singularidades de su espíritu . Ellas hablaban del tema de ese momento : unirse a la causa de la independencia de forma activa .
Comprendía que la manera externa de ver las cosas , simplemente era una metáfora de su vida interior . Era de mañana y la calle de la Orilla tenía una luminosidad radiante , que se reflejaba en los destellos que se movían proyectando las siluetas de los barcos en el río .
Guayaquil era libre , pero tenía que hacer frente al peligro de un ataque de las fuerzas realistas que se aproximaban ya muy cerca de Babahoyo al mando del coronel Fominaya . La libertad estaba en peligro .
Las mujeres en la campaña Libertadora