Si bien no hubo testigos , la historia recogió su contenido , por las misivas que cruzaron tanto entre ellos , así como a diversos militares de Simón Bolívar y José de San Martín . Desde las persianas semiabiertas llegaba el aire de la ría y el sol provocaba imágenes luminosas al trasluz de las barajas de madera por donde entraba .
Don José de San Martín , muy alto , miraba la pequeña y muy bien vestida figura de su excelencia El Libertador .
Lo miraba y escuchaba , Su Excelencia no alzaba casi la mirada . Era su costumbre , como lo cuentan sus biógrafos . De vez en cuando se paraba y se empinaba al caminar , como queriendo parecer más alto .
El Protector le expresó en la entrevista al Libertador que : “ Guayaquil le parecía conveniente para residencia de la Federación ”.
Es decir , se adelantó con dos siglos a la propuesta de la Unión de países sudamericanos . Le propuso unir sus fuerzas para acelerar el término de la guerra .
Su Excelencia el Libertador respondió , según relata el coronel de Artillería Gerónimo Espejo , presente en Guayaquil , en aquellos días que “ si el ejército de Colombia entraba en los términos del Perú , él iría personalmente a la cabeza , sin ceder a ninguno la dirección de la guerra …” Entonces el Protector del sur se ofreció pelear bajo las órdenes de Su Excelencia , a lo cual también se opuso .
La generosidad está rota … en el ambiente hay un silencio muy largo .
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