en la República como una forma posible para los pueblos . Como un torbellino evocaba las sesiones memorables de las Cortes de Cádiz y su célebre discurso sobre las mitas , que ocasionó la supresión de esta cruel práctica .
Su espíritu integrador le hacía prever , que cada uno va creando las condiciones de su propio entorno .
En los días despejados , desde Riobamba , se podía divisar en lontananza el mar . Él , que lo conocía tanto , sabía que a pesar de que las olas vienen y van el mar siempre estaba igual , como la esencia de la vida … siempre igual a pesar de las vicisitudes .
La vida no es el mar , pero está en el mar . La vida riela como luna sobre el agua , o aparece como una blanca vela que se borra en el horizonte … Parecía que lo eterno se despertaba y se adormecía más allá del mar …
Y en su cansancio hasta el delirio por las sierras heladas , imaginaba que el mar le sonreía desde lejos con sus dientes de espumas y sus labios color de cielo .
Al pasar por Guaranda cambiaron los caballos de posta . La pequeña ciudad tenía tantas remembranzas . Era un pueblo de paso , que traía el aroma de recuerdos de otros tiempos llenos de tantas esperanzas .
La anexión forzada de Guayaquil a la Colombia de Bolívar era como las olas fugaces que aparecen y mueren . Todo pasaba fugazmente como un recuerdo . Su exilio en Lima para no crear más desavenencias y su retorno a gestionar ante el mismo Bolívar la campaña hacia el Perú .
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