65LA CIUDAD DE LAS CASAS DE MADERA_1 | Page 160

En medio de la vorágine de acontecimientos , la ciudad mantenía su encanto de cordialidad y la alegría de sus casas de madera , con sus soles y la brisa que venía del río y del estero . Guayaquil vivía el tiempo nuevo de la libertad . Olmedo y algunos de sus dirigentes imaginaban que podía existir quizás en paralelo una revolución interna que forzosamente dé lugar a una sociedad distinta .
Talvez reflexionaban que una vida de ansiedad y conflicto constante , tiene muy poco sentido y carece de significado absoluto alguno .
Se pensaba en un orden que era rectitud antes que una supuesta respetabilidad . Tampoco se trataba de una moralidad social , que no es moralidad alguna . Pensaban en el orden que surge de la comprensión del desorden .
El desorden social e individual , existirá mientras exista la conflictividad tanto interna como externa .
La Junta Provisoria había enviado comunicaciones tanto al sur como al norte , Tanto a Bolívar en Bogotá , como a San Martín en Ancón de Huantar , al cabildo de Quito , invitándolo a plegarse a la libertad y a Cuenca .
El coronel Francisco de Elizalde fue comisionado para viajar tres días en barco hasta Babahoyo , 11 días en mula hasta Quito y 15 días hasta Bogotá , y entregar a Bolívar la noticia de la libertad .
Bolívar sopesó la situación y envió por mar las tropas del batallón Santander al mando del general Sucre , obviamente financiadas con el erario del cabildo guayaquileño ... José de Villamil recuerda “ Mientras tanto el general
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