BANCO SANTANDER
Las cifras de evolución al alza de la facturación y beneficios empresariales de la industria militar y la de los bancos que la acompañan, así como el ciclo político global en el que los líderes políticos que ven con buenos ojos la militarización de sus países, animan a invertir en armas. Si en tan solo los tres años que han pasado desde la invasión rusa de Ucrania hay empresas de armas que han duplicado o incluso multiplicado por 6 la cotización de sus acciones, las perspectivas de ganancias futuras parecen evidentes. No en vano, el sector militar y de defensa es considerado en algunos casos como el segundo sector de mayor proyección, solo detrás de la Inteligencia Artificial.
En este informe llegamos a dos conclusiones incompatibles: por una parte, invertir en armas es una gran oportunidad para quien lo que pretende es ganar el máximo dinero con su inversión. Pero, por otra parte, es la peor inversión si lo que pretende es maximizar la ética, la responsabilidad y la sostenibilidad de las inversiones desde un punto de vista de cultura de paz.
Las armas son una gran oportunidad de inversión porque las ganancias parecen aseguradas en el corto y medio plazo, cuando es muy probable que el negocio armamentístico vea aumentada su facturación y beneficios, y en consecuencia los dividendos a distribuir entre sus accionistas. Pero no puede tratarse de una inversión sostenible en el largo plazo. El belicismo exacerbado y las carreras de armamentos han hecho ganar mucho dinero a las empresas del complejo militar industrial, al que cabe añadir también el financiero, pero han llevado a nuestras sociedades a los momentos de mayor destrucción y violencia de la historia reciente.
Alimentar y jalear la guerra sin pensar en sus consecuencias es comportamiento inmoral porque promover la guerra implica de manera consustancial promover sus consecuencias. No hay ninguna evidencia de que aumentar los presupuestos militares, la militarización y los beneficios relacionados con el complejo militar industrial y financiero ayuden a llegar a la paz.
Los inversores deben saber que con sus decisiones generan un tipo de sociedad u otro. Si quieren incorporar una visión ética, socialmente responsable y humanamente sostenible a sus inversiones, deben ser conscientes de que si son clientes de la banca armada ayudan al complejo militar-industrial-financiero que ve en las guerras una oportunidad de negocio.
La única opción ética ante la deriva belicista es contribuir, también con nuestro dinero, a construir alternativas pacíficas a las relaciones entre pueblos y estados, que eviten la guerra y que paso a paso hagan desaparecer la guerra como opción política. Los inversores responsables saben que, en el largo plazo, la mejor opción también para conseguir beneficios económicos, es la desescalada militar. Los dividendos de la paz para cualquier sociedad que se precie son inmensamente mayores a los dividendos de la guerra, en términos humanos y económicos( Centre Delàs, 2025, p. 32-33).
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Cátedra Banco Santander para la colaboración en las nuevas tecnologías en la formación universitaria( https:// catbs. unizar. es /).
El Banco Santander lanza al personal de la Universidad de Zaragoza una oferta específica de productos y servicios financieros para PDI y PAS( cuenta corriente sin comisiones, tarjetas bancarias One Débito y All in One, Préstamo Anticipo 6x6, Planes Santander One Iberia Plus, Préstamo Colectivos, Renting de vehículos y tecnológico, Hipoteca Online Santander, Inmuebles a la venta con descuento, Transferencias Internacionales One Pay, Productos de inversión So: Fia, Planes de pensiones. Gestión de carteras de inversión), así como información de su Campaña Nóminas.
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