compuesta por 188 activos repartidos por 21 países que anualmente liberan a la atmósfera 93 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono( CO2). Esto equivaldría a lo emitido durante un año por 21 millones de coches o a las emisiones de carbono generadas durante todo un año por 243 centrales térmicas de gas.
Durante años, KKR ha enmascarado sus emisiones de CO2 y supuestamente alterado sus cuentas. Las investigaciones de PECR hablan de que los gases de efecto invernadero liberados por el fondo israelí podrían ser hasta 6.000 veces mayores a lo declarado públicamente por la empresa.
Pero, ¿ con qué gana dinero KKR cuándo hablamos de inversiones fósiles? Digamos, de una forma muy coloquial, que el fondo proisraelí le da a todo. Ha puesto capital en cada uno de los segmentos de la cadena de valor: exploración y extracción de hidrocarburos, infraestructura para el transporte de combustible, como oleoductos, terminales para almacenamiento de Gas Natural Licuado( GNL), centrales de generación eléctrica a base de petróleo …
Sin embargo, la imagen pública de KKR es muy distinta. La empresa se cuida de vincular su marca al proceso de descarbonización y es fácil encontrar información detallada sobre sus activos en energías renovables. Según información de la propia empresa, en la última década ha desplegado 40.000 millones de euros destinados a respaldar generación renovable.
Seguir el rastro del capital fósil parece mucho más complicado. Las cuentas relativas a inversiones fósiles no están tan claras ni unificadas y, por supuesto, no hay declaraciones públicas sobre ello. No obstante, sólo la suma de un par de proyectos de gas y petróleo en Canadá y EE. UU. superan las finanzas verdes totales de la empresa. Según otra investigación de PECR, entre el 78 % y el 66 % de las inversiones en energía de KKR tienen que ver con combustibles fósiles.
La realidad es que hasta sus propios accionistas desconfían. Según un informe de la consultora PwC de 2022, los inversores del fondo proisraelí consideran que el 87 % de los informes corporativos tienden al greenwashing. El pequeño porcentaje de inversiones renovables es lo que queda, para bien o para mal. En un momento en el que las publicaciones sobre el fondo KKR han proliferado, los artículos críticos ponen el foco en que una compañía proisraelí se lucra con proyectos renovables. El lavado verde es importante y debe ponerse en la diana, pero su denuncia puede quedar vacía si no se profundiza en lo que hay tras él; el deseo de tapar un negocio cuya rentabilidad se sustenta en acelerar el calentamiento del planeta.
https:// climatica. coop / producto / magazine-5 /[…] Los tentáculos del capital fósil hoy llegan a Palestina, donde mueren asesinados día tras día miles de inocentes, pero en el pasado azotaron otros lugares del sur global donde se ocuparon tierras, se desplazó a la población, se acalló a las voces críticas y se contaminaron ríos y bosques.
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