consultar, y finalmente tuve que hablar con el
presidente de la iglesia y el vicepresidente y explicar
que estos cambios estaban aumentando el costo del
proyecto.
Pero uno de los encuentros que tuvieron un impacto
duradero fue, con una anciana de 70 a 75 años de
edad que vi en Ancahuasi. La vi de lejos así que no
podía entender lo que estaba arrastrando, pero a
medida que se acercaba a la iglesia, me di cuenta de
que tenía una cuerda y ella estaba arrastrando dos
troncos de árboles. Se detuvo en el edificio de la
iglesia, y comenzó a desatar la cuerda. Me acerqué a
ayudar cuando ella comenzó a poner los troncos de
los árboles a través de la cerca de la iglesia. Cuando
terminamos, ella me abrazó y me empezó a hablar en
quechua. Ella continuó diciéndome tantas cosas y no
me soltaba. Sentí el Espíritu Santo en ese momento
y yo continué dándole las gracias. No sé si me
entendió, pero ella estaba tan emocionada y yo estaba
tan conmovido por ella.
Uno de los trabajadores dijo: “No creo que vamos a
ser capaces de utilizar esos troncos de los árboles,”
pero dije en ese momento: “Claro que vamos a
usarlos.” ¡Si esta hermana arrastró estos troncos de
los árboles desde quién sabe dónde, fue para que los
pudiesemos utilizar! Fue a través de un gran esfuerzo
para poner un grano de arena en el reino de Dios
y que teníamos que encontrar un uso correcto por
su maravilloso esfuerzo. Veo a muchos de nosotros
usando todas las excusas para no hacer nada por el
reino de Dios. Tenemos tiempo para todo lo que
queremos hacer, pero cuando llega el momento de
servir a Dios, llegamos a ser lisiados. Queremos
servir a Dios a nuestra conveniencia. A las finales
hicimos uso de ambos troncos de los árboles que esta
anciana trajo con gran esfuerzo.
Los plazos se vencían, hicimos cambios para que la
construcción pueda moverse más rápido, y dividir al
equipo para ser más eficientes y lograr más en menos
tiempo. Tengan en cuenta que toda la construcción
en ambas iglesias era manual, tenían poco o nada
de las herramientas eléctricas. Este fue un proyecto
de 20 días que se podría haber hecho en menos
tiempo, pero no se tuvo en cuenta las herramientas
que se utilizan en el Perú. Terminamos alquilando
herramientas eléctricas y utilizamos un molinillo que
el hermano Yoo había traído para los acabados.
Pero estos cambios en los métodos causaron en
los trabajadores de ambos lugares comentarios
como: “Pero así no es como lo hacemos aquí en
Perú.” Yo dije que iba a respetar la forma peruana
de construcción y trate de acomodarnos en todos
los sentidos que pude. Pero después que conocí de
sus formas, tuve que explicar que nuestros cambios
serían más eficaces y el producto final sería mejor.
Cuestionaron todo lo que hicimos, pero al final, se
dieron cuenta de que nuestra manera era mejor, más
fuerte y eficaz.
Mis dos mejores recuerdos son: cavar una zanja para
instalar un suministro de agua y llenar el cemento
para las columnas del techo. Las dos veces que
estaban trabajando todos juntos, cada persona realizó
una tarea que contribuyó a la evolución general de
la construcción. Teníamos un equipo talentoso que
trabajó duro. Había días que volvíamos al hotel muy
tarde, pero nunca escuchamos a nadie quejarse. No
creo que hubieramos podido tenido un mejor equipo.
Me gustaría dar las gracias a Dios por esta
oportunidad y gracias al equipo 2015 STMT por su
tiempo y dedicación a la obra de Dios. Me gustaría
dar las gracias a todo nuestro equipo peruano y por
todo su apoyo en el avance en este proyecto.
Esta hermana enseñó una
lección muy importante ese día;
que cuando hay voluntad, hay
un camino, y es esencial trabajar
en el reino de Dios sin importar
la edad y los impedimentos.
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