09 En la Ruta del Titiritero | Page 60

una representación con motivo de tan importante acontecimiento histórico.
Según relata Azor Hernández, el militar independentista argentino apreció una «… primera loa de autor desconocido(…), la cual servía de introducción a la comedia Los patriotas de Lima en la noche feliz, atribuida a Miguel del Carpio.» Lo interesante de este acontecimiento teatral, de corte político, recaía en la plena y sincera acogida del público observada por José de San Martín, Protector del Perú, lo cual le permite deducir la influencia que puede ejercer sobre la sociedad, el arte de la representación como promulgador en el campo del pensamiento ideológico. Esto lo lleva a formular el histórico decreto, firmado el 31 de diciembre de 1821, donde a favor del teatro, revela que « El Arte Escénico no irroga infamia al que lo profesa »
En grafica Miguel Rodriguez y Manuel Mancilla
Un segundo acontecimiento de similar interés, expuesto por la investigadora Azor Hernández, recae en la responsabilidad del prócer de la independencia chilena, Bernardo O ´ Higgins, quien otorgándole una importancia de carácter mayor a la actividad teatral, por su condición de servir como fuente inspiradora en el campo de la educación y la política, le solicita expresamente a su edecán, el teniente coronel Don Domingo Arteaga, en abril de 1818, fundar en la ciudad de Santiago, un espacio de representación para obras dramáticas, dando como resultado la creación de las primeras compañías de actores en esta región de Sur América.
Rescatamos dos puntos en común para los hechos antes descritos, la relevancia que se le otorga a las Artes Escénicas, desde el punto de vista de la creación de escenarios propicios que sirvan de espacios de encuentro para la discusión y reflexión del pensamiento humano, plasmado a partir del tapiz vivo de la representación. De igual modo, en la formación de valores de mancomunidad, entendimiento y comprensión, con el propósito de nutrir las bases de la identidad nacional, mediante el influjo que nace a partir de la relación bidireccional que se genera entre el teatro y la educación. Como vemos, son aspectos que a medida que se le otorgue la debida importancia en el tiempo, esto irá produciendo resultados en el contentamiento del individuo y su relación optima con el entorno.
De allí, la necesidad que dentro de los espacios académicos se generen áreas permanentes de creación e investigación en materia teatral, lo cual permitiría un mayor acercamiento y conocimiento a esta práctica artística ancestral, donde el individuo logra traducir mediante la palabra, el gestos y corporalidad del actor / actriz, la expresión viva de sus inquietudes, llegando al punto de exaltar propuesta estéticas que respondan a interrogantes que permitan dilucidar la resolución de conflictos propios de una sociedad
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