06 En la Ruta del Titiritero enero-marzo 2015 | Page 19
Trashumantes
Armando Samaniego
El Tenderete
30 Aniversario
Mi nombre es Armando Samaniego
Nací en la ciudad de Torreón Coahuila en el año de 1960, en donde
fueron mis inicios de titiritero, lo hice sin ninguna referencia previa,
comenzamos mi tío Fernando Canive y yo a animar títeres sin haber
visto titiriteros solo lo que nos contaba mi abuelo Manuel Canive que
vio en su tiempo cuando algunas carpas de marionetas visitaban
Torreón él fue quien nos motivó y oriento cuando quisimos
incursionar en los títeres y hacer nuestro teatrino.
El primer acercamiento que tuve a los títeres fue a través de la
televisión (1965) viendo los programas de marionetas de los
Thunderbirds del espacio y una serie que se llamaba Hilitos.
En la televisión local se presentaba el payaso Tribilin acompañado de
un títere guiñol llamado el Tío Tele.
Posteriormente pudimos disfrutar algunas películas con marionetas
como la edad de la inocencia y Cascabelito, recuerdo también las
presentaciones de Javier y sus marionetas en “Siempre en domingo”,
por lo que optamos por esta técnica iniciando con marionetas que
vendían en las artesanías, y presentando números de variedades
Quién llamaba poderosamente mi atención, era el ventrílocuo Don
Carlos Monroy con sus muñecos Neto y Titino que se presentaba en
red nacional en algunos programas, quise imitarlo y vi que tenía
facilidad para hablar sin mover la boca así comencé a practicar
utilizando las muñecas de mi hermana y a presentarme en las fiestas
familiares, después llego a mí un caballo de palo, este tenía la
peculiaridad que al jalar la rienda abría la boca así que más que
montarlo lo usaba en mis presentaciones.
Viendo mi familia la afición por la ventriloquia en la navidad de 1972
me regalo mi abuelo un muñeco de plástico que le puse por nombre
Cesitar y mis tíos me obsequiaron a Don Chucho un muñeco
profesional de ventrílocuo, y de esa manera comencé a actuar
basándome en las rutinas y el estilo de Don Carlos pues manejaba los
dos muñecos. Recuerdo las presentaciones de Don Facundo, cómico
que presentaba actos con ratones amaestrados y su número de
fantoches.