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La huella de carbono y cómo reducirla desde la cotidianidad

Hoy día mucho se habla sobre el impacto ambiental de la huella del carbono, y el ciudadano de a pie poco o nada se sabe al respecto, y muchas veces pareciera que fuera competencia solo de las empresas y los gobiernos.

La huella de carbono (HC) es el conjunto o la cantidad de emisiones de los gases efecto invernadero, que produce una persona, empresa, ciudad o producto de manera directa o indirecta. Los GEI (gases efecto invernadero) más destacados son el dióxido de carbono (CO2), vapor de agua (H2O), el óxido nitroso (N2O), el metano (CH4), y el ozono (O3). Además de los halocarbonos, los hidrofluorocarbonos (HFC), y los perfluorocarbonos (PFC), estos tres de origen antropogénico; para tener una escala común de emisiones y simplificar su análisis, la HC suele expresarse en masa (gramos, kilogramos, toneladas, etc.) de CO₂ equivalente (CO₂e). Se convierten así todas las emisiones a las que supondría una masa de CO₂ de similar potencial de calentamiento global (PCG).  El CO2 que ingresa a la atmósfera, debido a las diferentes actividades, trae un impacto ambiental. Por ejemplo, cada vez que viajamos en auto, cargamos el teléfono móvil o ponemos una lavadora, entre otros miles de rutinas, dejamos atrás una estela de gases que se acumulan en la atmósfera y sobrecalientan el planeta.

¿Cómo surge éste concepto?

Nacida bajo el liderazgo de Jean-Marc Jancovici, ha sido puesta en línea oficialmente en 2007, por la agencia de transición ecológica y el Clime Futures Association. Pero el término empezó a popularizarse en el 2000, a raíz de una campaña por parte de la petrolera British Petroleum. En dicha publicidad, la especialista en el manejo de hidrocarburos promovía la idea de que el cambio climático no recaía tanto en la industria, sino en los individuos. Por este motivo,  la empresa presentó su calculadora de huella del carbono en el 2004, con el fin de comprobar cómo actividades cotidianas, tales como, comprar comida, viajar, entre otros, podían calentar el mundo. Desde entonces la huella del carbono se popularizó y ésta calculadora es usada por diferentes organismos a nivel mundial.

La importancia de conocer la huella de carbono radica en la posibilidad de saber, con más certeza, la manera en que los GEI contribuyen al calentamiento global y aceleran el cambio climático. Además, esta huella ha sido esencial para la implementación de medidas locales, regionales e internacionales; por ejemplo, el Acuerdo de París, que entró en vigor en 2016 y fue desarrollado en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). En esencia, el Acuerdo de París pretende intensificar acciones e inversiones para reducir las emisiones de GEI a nivel mundial.

Otra aplicación del cálculo de la huella de carbono está en los inventarios de gases de efecto invernadero, que contabilizan las emisiones equivalentes a un año calendario. naturales que mantienen y sostienen la biodiversidad).

En sí, disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero es una meta que requiere del esfuerzo de todos los ciudadanos, entidades públicas, privadas, y empresas para reducir y mitigar el cambio climático. Con las siguientes acciones, las personas pueden contribuir a la reducción de la huella de carbono en su día a día:

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