Hoy, les cuento lo que me pasó, junto a San Martín.
El General San Martín, es una persona muy generosa y valiente, aunque estemos en una pandemia él no pierde sus ideas y esperanzas de salvar el mundo.
Una tarde salimos a pasear, unos veinte minutos, y nos encontramos con algo que nos partió el corazón. Unos niños/as estaban siendo maltratados por un hombre. San Martin me dijo, solo por ser una persona con mucho dinero no tiene que comportarse así.
Él siempre me enseñaba a respetar a los demás, es una persona tan amable y respetuosa que algún día quisiera ser como él.... tomó por el brazo al señor y le dijo “lo que les hizo a esos niños/as no está permitido, nunca se debe maltratar a los chicos/as”
Sentimos tanta tristeza que decidimos llevarlos a comer a casa.
Sabíamos que podía haber consecuencias por el virus, pero San Martín prefirió arriesgar su vida que dejarlos morir de hambre y de frío. Una vez sentados en la mesa, muy pensativo, dijo “hay muchos niños que están pasando por lo mismo, maltrato y hambre”.
Se le ocurrió una idea maravillosa, salir a ofrecerles comida a las personas necesitadas, a mí me pareció magnífico, enseguida nos pusimos a prepararla.
Al día siguiente salimos y repartimos comida a más de cincuenta personas, estábamos tan felices que cuando nos levantamos no podíamos creer lo que había sucedido en las redes sociales muchas personas se conmovieron e hicieron lo mismo.... ¡Qué alegría sentimos!
Cuando regresamos, escribimos un mensaje para toda la población escrito por San Martín ya que siempre fue un gran lector, por eso sus palabras eran precisas, justas y perfectas.
Horas más tarde, salimos y hablamos frente a todas las personas, les agradecimos el apoyo y les contamos la alegría que les provocaba a los niños, ese día aprendimos los dos, que no siempre se necesita luchar con la espada, sino que con solo hablar, ayudar y respetar al prójimo podemos lograr cosas maravillosas.
Las palabras y el ejemplo de San Martín, fueron muy importantes para toda la población, si todos siguiéramos sus acciones seríamos mejores.
Gracias, gracias, General por enseñarme a ser humilde, generosa, desinteresada, ayudar y respetar al prójimo.
UNA BUENA CAUSA PARA EL MUNDO