La Obra de Galdós
Su ingente obra se puede clasificar en tres grupos:
-Los Episodios Nacionales; Cuarenta y seis volúmenes sobre la historia de España durante el siglo XIX (Trafalgar, El Dos de Mayo, Zaragoza, etc.)
-Novelas de Primera Época; Tratan sobre problemas políticos y religiosos, profundizando psicológicamente en los personajes. Se observa también la contraposición entre la tradición y el progreso (La Fonta de Oro, Doña Perfecta, Marianela, etc.)
-Novelas Contemporáneas; En líneas generales, tienen como hilo argumental la descripción de ambientes y personajes característicos del Madrid de la Época (La Desheredada, Fortunata y Jacinta, Tormento, etc.)
La Desheredada pertenece a este último grupo, y cuenta con todas las particularidades del naturalismo de Gáldos.
Características del Realismo Galdosiano
Los aspectos más relevantes de la novela de Gáldos, que coinciden con las de la novela realista en general, tanto española como europea, son los siguientes:
-Reproducción de la vida cotidiana de las gentes de la época en la que esta contextualizada la historia.
-Objetividad en la presentación de la acción y de los problemas.
-Desazón por los problemas económicos, sociales, ideológicos, etc., de la época.
-Empleo de la jerga común del pueblo.
-Descripciones detalladas y precisas.
-Actitud omnisciente del autor.
En lo referente a los personajes, se vale de una técnica retratista que responde también a los postulados del Realismo, siendo descripciones minuciosas, detalladas y precisas, presentado los rasgos físicos, psiquicos, de clase, comportamiento, etc. Los nombres de los personajes son otro ejemplo del naturalismo galdosiano, ya que estos se cargan de simbolismo descriptivo, un ejemplo es el apellido Relimpio.
En cuanto a la actitud omniscente del autor se utiliza la tercera persona narrativa con el fin de dar la mayor apariencia de objetividad a lo que se narra e interviene, a menudo, en el relato con frases dirigidas al lector, a quien pretende orientar en la recta interpretación de los hechos. Usando la técnica teatral plantea un interludio en la parte central de la obra, mediante dos capítulos de los que son protagonistas Isidora y Joaquín Pez.
Galdós narra su novela empleando párrafos largos y la frases ámplias y complejas, bien enlazadas mediante nexos causales, concesivos, etc., e interrumpidas por cláusulas que matizan o aclaran lo expresado. También usa abundantes adjetivos, pero casi nunca desempeñan una función embellecedora, su acumulación responde a la necesidad de precisión y al afán de no dejar nada al azar o a la imaginación libre.
El diálogo entre los personajes suele ser ágil y fidedigno a la realidad. Pasando de los cultismos de algunos personajes a las expresiones vulgares y llanas, y nimio
vocabulario de otros.
Galdós se vale de sus personajes para hacer una fiel descripción de la situación sociopolítica de la España del siglo XIX. Un ejemplo son las acciones subversivas de Pecado, reflejo del momento crispado y violento que se vivia en la ciudad.
Todas las clases sociales están presentes en la obra, dibujando un caleidoscopio complejo:
La burguesía acomodada en la familia de los Pez, la nobleza decadente y los estamentos más bajos, ejemplo de ellos, es la figura de la Sanguijuelera.
La Desheredada
La trama se desarrolla en el Madrid de finales del siglo XIX, entre la caída de Amadeo de Saboya y la Primera Republica, y la Restauración Borbónica, que tras pasar unos años entre la primera parte y la segunda parte ya está implantada la Monarquía.
A excepción del capítulo primero que se desarrolla en Leganés, donde está el manicomio en el cual se encuentra el padre de Isidora Rufete, la historia se ubica en la ciudad de Madrid de su tiempo.
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Literatura
La Desheredada
Benito Pérez Gáldos
La Desheredada