Lo primero que hicimos, sin embargo, fue alquilar nuestro material para practicar y perfeccionar tanto esquí como snowboard. A las 4 de la tarde por fin entramos en las habitaciones con nuestros compañeros. Nos habíamos organizado en grupos durante el viaje. Más tarde, los profesores decidieron bajarnos a la capital para que pudiéramos dar un paseo o hacer nuestras compras. Es impresionante. No tiene nada que envidiar a grandes ciudades como Madrid o Barcelona: una gran variedad de tiendas de ropa deportiva, de lujo, cafeterías, restaurantes, zapaterías, etc. En la calle principal hay conexión wi-fi gratuita, y puesto que no podíamos usar los datos en el país, solo podíamos comunicarnos con nuestras familias aquí, en el hotel o en la cafetería de la estación de Grandvalira.
El segundo día en Andorra, lunes, debíamos madrugar para preparar nuestra ropa y desayunar antes de conocer a nuestros monitores. Nos dirigimos a nuestra estación con todo el material deportivo e hicimos nuestros primeros movimientos en la nieve para los principiantes, mientras que otros ya probamos con pistas más avanzadas. Por la tarde, el profesorado responsable nos acompañó a la capital.
La tercera jornada contamos con una buena mañana de deporte, comida en la cafetería de la estación y un rato de tiempo libre para practicar nuestros trucos o bajadas. Por la tarde también bajamos a la capital y disfrutamos de sus tiendas. Recomiendo a cualquiera que visite algún día este precioso país que visite obligatoriamente la capital: hay mucho que descubrir.
La mañana del miércoles nos despertamos, como de costumbre, antes de las 8:00. Desayunamos, hicimos el pequeño trayecto de cinco minutos en bus a la estación, esquiamos, comimos y volvimos al hotel para ducharnos muy rápidamente y dirigirnos a Caldea. Aunque gran parte del alumnado prefirió no ir a este gran spa situado en el centro de Andorra la Vella, muchos otros disfrutamos de sus piscinas interiores y exteriores, sauna, baños turcos y piscinas de contraste (de agua fría o de agua caliente). Se trata de una opción estupenda para divertirte y relajarte.
El último día nos despertamos como de costumbre para ir a esquiar y hacer snow. Dejamos las maletas preparadas en el hotel y tomamos nuestra última clase. Tras comer, las últimas horas libres algunos quisieron aprovecharlas para conocer otras estaciones (Soldeu y Canillo); otros para bajar el “Águila”, una pista de campeonato mundial, la mejor de Grandvalira, y otros las usaron para descansar. Tras estas horas libres, volvimos al hotel a dejar el material, recoger los bártulos y cambiarnos para el viaje de vuelta.